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30 de Marzo 2015

Entrega de Diplomas GIB

Absolventen Instituto Ballester

Estimado Señor Embajador,

estimada Señora Katherina Gräfin von Waldersee,

estimadas damas y señores de las Comisiones Directivas de las Escuelas Alemanas en el Extranjero Pestalozzi, Temperley y Ballester, estimados Directivos, queridos padres, queridas familias,

queridos profesores y alumnos:

 

“Nunca consideres el estudio como una obligación, sino como una oportunidad para penetrar en el bello y maravilloso mundo del saber.” Albert Einstein

Cuando nos avisaron que teníamos que escribir un discurso que comprimiera nuestros últimos dos años en el Bachillerato Internacional,  nos parecía un desafío resumir una experiencia así en tan poco tiempo.  Sin embargo encontramos la anterior cita y nos pareció que era una representación fiel de lo que vivimos. Logramos relacionar esta frase con la experiencia del IB y pudimos reconocer el antes, el durante y el después de la misma. A partir de este pensamiento surgieron las siguientes preguntas: ¿Por qué elegimos esta orientación? ¿Cómo fue nuestra experiencia? Y finalmente ¿Qué nos quedó para el futuro?

Cuando tuvimos que elegir modalidad se nos presentaron aspectos positivos y negativos. Los egresados de esta modalidad nos comentaron las posibles dificultades que tendríamos que enfrentar. La carga horaria era uno de los aspectos a tener en cuenta porque el estudio no terminaba en el colegio sino que todo el tiempo había algo para hacer en casa, ya fuese redactar un ensayo, escribir un protocolo o adelantar la monografía. Esto conllevaba a otra dificultad que consistía en sacrificar tiempo de alguna otra actividad externa al programa. Sin embargo, los directivos y profesores nos alentaron a seguir porque el esfuerzo traería sus resultados.

Muchos de nosotros habrán elegido el GIB simplemente porque se interesaban por una formación internacional. Otros querían terminar la escuela con un título que los diferenciara y que les abriese las puertas a un buen futuro académico y profesional en el mundo y especialmente en Alemania.

Durante el programa, el GIB exigió de cada uno sacar a la luz lo mejor de sí mismo. Muchos de nosotros aprendieron a organizarse mejor, a trabajar en equipo y al mismo tiempo ser una persona autónoma. Y más allá de los logros académicos, el GIB nos formó como personas curiosas, que asumen responsabilidades y que cuentan un pensamiento crítico.

Sin embargo, el Bachillerato Internacional no es más que un programa lejano y artificial sin los profesores que hacen realidad el programa. Es por eso que queremos mostrar nuestro más cálido agradecimiento hacia ellos. Fueron nuestros guías en el laberinto, nuestros entrenadores en la cancha y nuestros capitanes en la travesía. “El profesor mediocre dice. El buen profesor explica. El profesor superior demuestra. El gran profesor inspira.” Claramente hemos tenido grandes profesores, sino no estaríamos aquí.

A su vez la escuela fue el barco de todo este proceso. Es necesario agradecer a los colegios alemanes Temperley, Pestalozzi y Ballester por ser tres de los 16 colegios en el mundo que ofrecen a sus alumnos la posibilidad de una formación internacional.

En este momento, en el fin de una etapa es inevitable pensar en el futuro. Por eso, nos gustaría resaltar lo que nos dejó el GIB. Más allá del contenido de las materias que luego de los exámenes ha sido olvidado involuntariamente, es destacable el método de estudio  y la capacidad de decisión adquirida por uno mismo. Esta autonomía posibilita a cada uno hacer un juicio de valor ante las diferentes decisiones de la vida. En otras palabras, ser capaz de crear una opinión propia sobre el mundo que nos rodea y lograr ser independiente. Somos libres, no debemos someternos a las expectativas de los demás. Seamos libres, que lo demás no importa nada No tenemos que ser el próximo Steve Jobs. Lo que sí debemos, es ser felices, no importa cómo. Y si en algún futuro, alguno de nosotros deseara convertirse en maestro del origami y hacer con su diploma del IB una grulla, y con eso lo hiciera feliz, entonces su éxito personal es igual o mayor que cualquier Steve Jobs.

¡Muchas gracias por su atención!

Gabriel Rodriguez Ruiz, Pablo Basteiro

Ex-alumnos del programma GIB 2014

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Sehr geehrter Herr Botschafter,

sehr geehrte Frau Katherina Gräfin von Waldersee,

sehr geehrte Damen und Herren der Comisiones Directivas der deutschen Auslandsschulen Pestalozzi, Temperley und Ballester,

sehr geehrte Schulleitung, liebe Eltern, liebe Familien,

liebe Lehrer und Schüler,

 

“Das Lehren soll so sein, dass das Dargebotene als wertvolles Geschenk und nicht als saure Pflicht empfunden wird.” Albert Einstein

Eine Rede zu schreiben, die die letzten zwei Jahre des Internationalen Baccalaureates zusammenfasst, war eine Herausforderung für uns.

Eine Rede ist nur eine kurze Zeit für so eine große Erfahrung. Nach langem Suchen haben wir das zuvor vorgestellte Zitat gefunden, das für uns eine ehrliche Beschreibung unserer GIB-Erfahrung ist.

Daran kann man ihre Vergangenheit, Gegenwart und Zukunft erkennen.

Wir stellten uns für heute die folgenden Fragen:

 

Warum haben wir GIB gewählt?

Wie war unsere Erfahrung?

Und zum Schluss, was bleibt uns für unsere Zukunft?

 

Als wir nach der dritten Klasse eine Fachrichtung wählen durften, wurden uns positive und negative Aspekte aller Möglichkeiten vorgestellt. Die Ex-GIB-Schüler haben uns auch auf mögliche Schwierigkeiten hingewiesen. Die Zeit war ein wichtiger Aspekt, da das Studium oft nicht in der Schule endete, sondern erst zu Hause. Manchmal gab es einen Essay, ein anderes Mal Protokolle oder Monographien. Das brachte mit sich, dass wir weniger Zeit für Hobbies hatten. Trotzdem haben uns die Lehrer immer ermutigt, weil die Anstrengungen spätere Erfolge bringen würden.

Viele von uns haben GIB gewählt, weil sie sich für eine internationale Ausbildung interessierten. Andere wollten ein Zeugnis haben, das sich von anderen unterscheidet und das die Türen öffnet für eine gute akademische Zukunft und berufliche Möglichkeiten in der Welt und speziell in Deutschland.

Innerhalb des GIB-Programms hat jeder von uns das Beste von sich gegeben. Viele von uns haben gelernt, in der Organisation der Arbeit deutscher als ein deutscher Lehrer zu sein. Durch Teamarbeit wurden wir zu autonomen Schülern.

Darüber hinaus hat das GIB uns zu Menschen geformt, die Verantwortung übernehmen, die neugierig sind und die über ein kritisches Denken verfügen.

Trotzdem ist das Internationale Baccalaureate nichts weiter als ein entferntes und künstliches Programm ohne die Lehrer, die das Programm verwirklichen. Deswegen wollen wir uns herzlich bei ihnen bedanken. Sie waren unsere Führer im Labyrinth, unsere Trainer auf dem Spielfeld und unsere Kapitäne bei der Durchquerung.

“Der mittelmäßige Lehrer sagt es. Der gute Lehrer erklärt es. Der bessere Lehrer macht es vor. Der hervorragende inspiriert” (William ArthurWard).

Selbstverständlich hatten wir alle hervorragende Lehrer, sonst wären wir nicht hier.

Unsere Schulen waren das Schiff in diesem Prozess. Wir danken den Deutschen Schulen Temperley, Pestalozzi und Ballester, weil sie drei von  16 GIB-Schulen auf der Welt sind und ihren Schülern die Chance bieten, diese Idee einer internationalen Bildung verfolgen zu können.

In dieser Zeit, am Ende einer Phase, ist es unvermeidlich an die Zukunft zu denken.

Deshalb möchten wir zum Schluss darüber nachdenken, was nach 2 Jahren intensiven GIB-Programms in der Zukunft bleibt.

Neben den Fachinhalten, die nach den Prüfungen natürlich unfreiwillig vergessen werden, bleiben die erlernten Lernmethoden und die Fähigkeit, sich selbst eine fundierte Meinung zu Problemen bilden zu können.

Diese erworbene Selbstständigkeit ermöglicht jedem von uns, ein eigenes Urteil bei den wichtigen Entscheidungen unseres zukünftigen Lebens fällen zu können.

Mit anderen Worten, sich selbst eine eigene Meinung über die Welt bilden zu können und eigenständig zu sein.

Wir sind frei, wir müssen uns nicht den Erwartungen anderer beugen.

Wir müssen nicht der nächste Steve Jobs sein, auch wenn wir es vielleicht könnten.

Was wir werden dürfen, wollen wir selbst entscheiden.

Und wenn wir Origami-Künstler werden, und aus dem GIB-Zeugnis einen Kranich falten, haben wir aus unserem GIB genau so viel gemacht, wie ein CEO mit Topgehalt.

Herzlichen Dank für Ihre Aufmerksamkeit!

Gabriel Rodriguez Ruiz, Pablo Basteiro

 Absolventen des GIB-Programms 2014


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